“. . . cuando examinamos las facultades y capacidades que necesitamos desarrollar para elevarnos al mundo del espíritu, a los mundos que sólo podemos percibir en estado incorpóreo, cuando consideramos los ejercicios anímicos que debemos practicar para ascender a este mundo, encontramos que cualidades y características bastante particulares deben fortalecerse en el alma. Éstas son aquellas que en el mundo sensorial hacen que el alma sea más fuerte, más independiente y autosuficiente. En otras palabras, las cualidades que en el mundo físico-sensorial aparecen como egoísmo deben, en realidad, fortalecerse e intensificarse para permitirnos ascender al mundo del espíritu.”
Nota: En este pasaje, Steiner no está proponiendo el egoísmo como una actitud moral que debamos cultivar ni justificando el interés personal por encima de los demás. Señala, más bien, la necesidad de fortalecer y desarrollar el Yo individual, evitando que éste se debilite o se pierda en un altruismo meramente exterior. Para Steiner, el verdadero desarrollo del Yo no conduce al aislamiento, sino a una creciente armonía con el mundo y con los demás; el egoísmo que debe ser superado es precisamente aquel que se encierra en sí mismo y busca únicamente el propio beneficio.
Steiner. “La Metamorfosis del Alma”, “Caminos de Experiencia”, Vol. 1, Conferencia 7: El Egoísmo Humano. Berlín, 25 de noviembre de 1909.